
Cada vez más jóvenes deciden no tener hijos y optan por criar mascotas como parte de su proyecto de vida. Esta decisión, aunque personal, ya tiene efectos económicos, sociales y demográficos en México.
Mazatlán, Sin.- En México, una nueva tendencia entre los jóvenes ha comenzado a cambiar el panorama familiar tradicional: cada vez son más quienes deciden no tener hijos y, en su lugar, optan por adoptar mascotas, especialmente perros, a quienes consideran parte fundamental de su vida.
Las razones detrás de esta decisión son diversas. Desde el alto costo de vida, la falta de estabilidad laboral, la inseguridad, hasta una creciente conciencia ambiental y un deseo de libertad personal. “Tener un hijo implica una responsabilidad enorme, no solo emocional, sino económica. En cambio, tener un perrito me da compañía, amor y menos estrés financiero”, comenta Valeria, una joven de 27 años que vive en Mazatlán.
Esta elección no solo refleja un cambio cultural, sino que también está comenzando a tener impactos significativos a nivel nacional. Según datos del INEGI, la tasa de natalidad en México ha venido cayendo en los últimos años, mientras que el gasto en productos y servicios para mascotas ha crecido más de un 20% anual.
¿Qué implica este cambio para el país?
Los expertos advierten que una disminución sostenida en los nacimientos puede afectar el desarrollo económico a largo plazo. Con menos jóvenes en el futuro, habrá una menor base de contribuyentes, lo que podría comprometer sistemas como el de pensiones y salud pública. Además, la estructura del mercado laboral podría sufrir un desbalance entre trabajadores activos y personas jubiladas.
Por otro lado, el mercado de mascotas ha encontrado un boom sin precedentes. Servicios como guarderías caninas, seguros médicos veterinarios, hoteles pet friendly y tiendas de accesorios premium han encontrado una mina de oro en esta nueva “paternidad perruna”.



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